Si prefieres un sabor más cercano a la nuez, intenso y complejo, intenta dorar la mantequilla. Combina bien con la salvia, pero si quieres un sabor más dulce y sutil, evita que la mantequilla se dore mientras cuece a fuego lento.
Otro consejo es añadir un poco de agua de la pasta. Esto espesa la salda y ayuda a que cubra la pasta, con lo que la mantequilla tiene una textura más parecida a una salsa. Reserva un poco del agua de la pasta y pruébalo.