El secreto para unos scones exitosos está justo al alcance de tus manos...
¿Quieres los scones más esponjosos y suaves? Aquí está el truco: todo depende de cómo manejes la masa. Comienza con mantequilla fría—Lurpak® es perfecta—y mézclala con la harina hasta que quede una textura gruesa y arenosa. No hace falta que quede perfecto aquí. Luego, agrega lentamente solo la cantidad necesaria de leche para obtener una masa suave y pegajosa. Y aquí está la regla de oro: cuanto menos manipules la masa, más esponjosos serán los scones. No es necesario trabajarla demasiado, ya que lo mejor es hacerlo de manera ligera, rápida y fácil. ¡Cocinero, te toca a ti! Es hora de arremangarse y ponerse manos a la obra.
Nuestra receta sencilla de scones. Hazla a tu manera.
Una buena receta de scones sencilla puede ser solo el comienzo. Esa es la belleza de estos panes ligeros y esponjosos: son como una página en blanco, y tú eres el autor. Haz bien los básicos y luego añádele tu toque personal. Incorpora arándanos secos y un poco de ralladura de naranja para un toque afrutado, o ve por lo salado con queso cheddar maduro y cebollinos. Los dátiles también pueden agregar una dulzura natural, o si te apetece consentirte, añade un puñado de chispas de chocolate o un toque de canela. Estos scones son un placer de hacer, y muy fáciles de personalizar.
¿Equipo mermelada o equipo nata?
Entonces, una vez que hayas horneado esos grandes y esponjosos scones, y te apetezca un tradicional té con crema, ¿cuál va primero: la nata o la mermelada? Es un debate de toda la vida entre el "método" de Devon (nata primero) y el de Cornualles (mermelada primero). Bueno, aquí está la cuestión. Tal vez no haya una respuesta correcta, y esa es la mejor parte. Ya sea que seas del equipo nata o del equipo mermelada, aún tendrás scones caseros y calientes listos para disfrutar como más te guste. Los frutos de tu trabajo justo ahí, Cocinero, eso es una gran victoria en nuestro (libro de recetas).